UNA OPORTUNIDAD
Jorge Chillón
«Más vale tener una posibilidad remota, que ni la más remota posibilidad», rezaba un famoso aforismo ligado a la actividad económica.
Tal vez ésta sea una afirmación demasiado drástica para relacionarla con aspectos de salud, pero sin duda, mezclarse con la naturaleza y practicar Qi Gong abre una ventana de oportunidad única, según demuestran los modernos estudios sobre métodos orientales, aceptados ya como métodos de salud preventiva.
Resulta conveniente prestar a tención a Yoshifumi Miyazaki, –quien asegura que «estar sano, ya no significa simplemente estar libre de enfermedades–». Dicho sabio analiza cómo las sociedades se han caracterizado por la urbanización, sin embargo, «nuestras funciones fisiológicas siguen adaptadas a la naturaleza. Debido a esto, el sistema nervioso simpático se encuentra en un estado constante de sobrestimulación y los niveles de stress, a menudo, son demasiado altos. Los malos hábitos del sueño y la escasez de oportunidades para relajarse, contribuyen a que el sistema nervioso se altere».
Dadas las características fisiológicas que comprometen la práctica del Qi Gong en general, y del sistema Luohan en particular, nuestro organismo percibe una oxigenación instantánea, que afecta positivamente a pulmones y corazón, con el consecuente beneficio para el resto de órganos. La presión arterial comienza a disminuir instantáneamente y la alineación correcta de huesos y músculos favorece que la estructura esquelética no pierda su composición natural. Ambas funciones consiguen en conjunto que sangre y energía fluyan, alentando una vida más larga y saludable.
Muchos de los antiguos maestros que conocían los beneficios de mezclar la naturaleza con las profundas técnicas de Qi Gong y el uso de las plantas, fueron conocidos como los inmortales, ya que ambas circunstancias actuaban como denominador común de una vida feliz y longeva.
Así pues, parece cierto que naturaleza y Qi Gong deben unirse para conseguir un futuro alentador, abriendo una importante ventana de oportunidad que no debemos olvidar. El ruido y el stress tapan con su ritmo frenético dicha ventana, de manera que alguien comprometido con la buena salud física y mental, no debe permitir.
